Enarsa está a punto de darle luz verde a la adjudicación de los primeros tramos del GNEA, que costará u$s 2.700 millones. Además de promover una mayor llegada de gas boliviano, la estatal apunta a garantizar el suministro interno mediante varios proyectos de GNL y el aporte de su enorme planta de propano-aire.
Tras muchas idas y venidas, finalmente está todo listo para que en junio Enarsa lance el proceso licitatorio que posibilitará la construcción del ansiado Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA). La idea del Gobierno es que la obra esté completa y en operaciones para el año 2014, al promediar un eventual segundo mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.
Se trata del emprendimiento más importante del sector gasífero local en casi un cuarto de siglo. La última gran obra en el país fue la construcción del gasoducto Neuba, que en 1987 unió al yacimiento de Loma La Lata, en Neuquén, con la provincia de Buenos Aires.
Con su nuevo diseño (la traza original del ducto, que incluía a Salta, Formosa, Santa Fe y Chaco, fue ampliada para sumar a Misiones, Corrientes y Santiago del Estero), el GNEA implicará un desembolso aproximado de más de 2.700 millones de dólares. Gracias a la iniciativa, alrededor de 163 localidades y unos 378.000 potenciales usuarios tendrán acceso al servicio gasífero de modo más eficiente y económico.
“La ingeniería de varios tramos del GNEA, que en total tendrá una extensión de 4.100 kilómetros, y los permisos ambientales pertinentes ya están preparados”, confirma Exequiel Espinosa, el titular de la empresa estatal, en diálogo con El Inversor Energético & Minero.
Según sus palabras, los primeros tramos a construir serán adjudicados en alrededor de 30 días. “Previamente hay que cumplir con ciertos requisitos legales, tales como recibir y contestar preguntas de las empresas interesadas. El proceso no es tan rápido como uno quisiera, pero así lo establece la ley”, apunta.
El directivo destaca, además, que la traza original se modificó no sólo para incluir más provincias sino también para respetar el medio ambiente (como en el caso de los humedales del norte santafecino) y no afectar el entorno de comunidades originarias. “Lo cierto es que las obras se irán ejecutando progresivamente y el proyecto estará completo y operativo en 2014”, puntualiza.
A su entender, el GNEA permitirá un abaratamiento de los costos energéticos, además del desarrollo de las economías regionales, la instalación de nuevas industrias y la integración energética y territorial a nivel internacional e interprovincial. También equilibrará las desigualdades relativas que afectan a las provincias del NEA, que albergan poblaciones con demanda insatisfecha y otras que ni siquiera cuentan con redes de gas natural.
Otras iniciativas
El último contrato de importación de gas que Enarsa firmó con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) estipula que el actual tope de 7 millones de metros cúbicos (m3) diarios se eleve hasta los 27 millones de m3 por día.
“A fin de este mes terminaremos la construcción del gasoducto Juana Azurduy, en el límite con el país del Altiplano. Y pronto iniciaremos la construcción del GNEA”, resume Espinosa.
En materia de gas natural licuado (GNL), la empresa planea instalar –junto con ANCAP– una terminal regasificadora en la costa de Montevideo, la cual aportará el recurso tanto a la Argentina como a Uruguay.
“Estamos participando en emprendimientos como el del puerto de Bahía Blanca (donde, con el apoyo de PDVSA, venimos impulsando la ampliación de la terminal de Ingeniero White y la creación de la nueva de Coronel Rosales), el puerto de Escobar (ubicado sobre el Paraná, obra en la que nos apoya YPF) y el Golfo San Matías (en Río Negro, con capitales provenientes de Qatar)”, añade.
En ese sentido, resalta que el megaproyecto avalado por inversiones qataríes y una empresa holandesa implicará la construcción de un muelle flotante y la presencia de dos barcos regasificadores que comercializarán alrededor de 20 millones de m3 diarios.
“Colaboraremos activamente con la campaña local de regasificación, que en 2008 y 2009 aportó 4 y 6 millones de m3 diarios respectivamente, cifra que el año pasado osciló en torno a los 5 millones. Y licitaremos la compra de nuevos cargamentos con la certeza de que abundarán las ofertas”, indica.
Proyecto invierno
Enarsa contribuirá con el abastecimiento gasífero local durante el invierno no sólo a través de la importación de gas boliviano y el desarrollo del mercado de GNL sino también mediante el aporte de su planta de propano-aire, que es la más grande de su tipo en todo el continente americano.
Ubicada en Esteban Echeverría (Buenos Aires), tiene una capacidad de producción de 1,5 millones de m3 diarios. “Esta central, que ya colaboró con la cobertura de las necesidades de consumo durante el invierno pasado, también tendrá un rol activo durante esta temporada. La misma se pone en funcionamiento cuando la demanda es muy alta y baja la presión en los gasoductos para mantener normal el nivel de inyección. Puede abastecer a la mitad de la Capital Federal y a todo el sur y oeste del conurbano bonaerense”, explica Espinosa.


































































