Propiedad de la firma Lucky Lion, las unidades serán empleadas a modo de prueba para el patrullaje de plazas, plazoletas, parques y el microcentro porteño. Si bien su autonomía es de casi 80 kilómetros, poseen un sistema de propulsión a pedales que posibilita su funcionamiento al agotarse la batería.
A fin de combatir la inseguridad y al mismo tiempo fomentar el cuidado del medio ambiente, la Policía Federal Argentina (PFA) acaba de incorporar motocicletas eléctricas -estilo scooter- a su flota de vehículos convencionales para incrementar su patrullaje por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Creadas por la empresa china Lucky Lion, las unidades tienen un motor de 450 watts de potencia y funcionan con baterías que se recargan al ser enchufadas a un tomacorriente de 220 voltios durante un lapso de entre seis y ocho horas.
Dotadas de una autonomía de entre 75 y 80 kilómetros, cuentan con un sistema de propulsión a pedales que puede emplearse si la batería se agota.
Por esa característica no necesitan ser patentadas, dado que según las normas vigentes están homologadas como bicicletas con motor.
Con un peso cercano a los 200 kilos, su velocidad máxima oscila en torno a los 50 kilómetros por hora. Desde la PFA se indicó que al no generar emisiones nocivas ni implicar gastos en combustibles estas motos constituyen una alternativa experimental económica, dúctil y de fácil mantenimiento.
Las primeras unidades fueron entregadas a la Comisaría 51, encargada de patrullar el parque Tres de Febrero, en el barrio de Palermo. Popularmente conocida como Bosques de Palermo, la zona -conformada por 25 hectáreas de espacios verdes entre las avenidas Casares y del Libertador- alberga a célebres locaciones de la ciudad, como el Rosedal, el Planetario, el Jardín Japonés, el Jardín Zoológico y el Jardín Botánico.
Con sede en Shangai, China, Lucky Lion tiene presencia en diversos rincones del planeta. A escala regional, la firma no sólo ofrece sus vehículos eléctricos en la Argentina sino también en Chile y en Ecuador.
Pros y contras
Según diversos especialistas del ámbito motociclístico, el uso de motos eléctricas implica una serie de beneficios y perjuicios en relación con la utilización de unidades tradicionales.
Entre las ventajas puede destacarse que el costo de la electricidad que requieren representa apenas un 10% del gasto en combustibles fósiles consumidos por las motos convencionales, además de que son mucho más silenciosas y menos contaminantes.
Asimismo, su nivel de mantenimiento es mínimo (no necesitan cambio de aceite), pueden utilizarse en ambientes interiores y no deben ser trasladadas hasta una estación de servicio para su recarga.
Entre las desventajas, en tanto, puede resaltarse que la inversión inicial que demandan es mayor y que su grado de autonomía es marcadamente inferior. Por otro lado, su velocidad máxima es bastante más baja y existen pocos enchufes eléctricos instalados en las calles y rutas del país.
A nivel mundial, la fuente de energía más usada para las motos eléctricas siempre han sido las baterías. No obstante, a tono con la doble necesidad de proteger el medio ambiente y limitar la dependencia hidrocarburífera cada día se registran más avances tecnológicos en el desarrollo de las pilas de combustible y en la implementación de sistemas híbridos, lo cual augura un promisorio futuro para esta clase de vehículos.


































































